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sábado, 19 de agosto de 2017

DE GUERRERO A CORTESANO

LA ACTUACIÓN EN LAS CORTES REALES EUROPEAS DE LOS MONARCAS Y CORTESANOS EN LOS SIGLOS XII AL XVIII

         Obviamente, la formación de los grandes monopolios del poder y el control y de las cortes en su cúspide, es sólo uno de los muchos rasgos que caracterizan los procesos de la civilización. Pero es una de esas fases claves para acceder al verdadero empuje del proceso. La gran Corte del rey es por mucho tiempo el centro de las relaciones sociales y por tanto tambien comerciales.
Este será el paso a paso de la sustitución de la nobleza guerrera por una nobleza "sumisa y cortesana" cuyas pasiones guerreras han sido sometidas y amparadas por el rey, dando paso así a “la nobleza cortesana”
 Acaso en todo el gran proceso de evolución de la civilización en estos siglos, Occidente incluido, uno de los acontecimientos decisivos sea justamente la transformación del guerrero en cortesano. Apenas es necesario decir que hay varios grados y etapas en la implantación de la Corte, y en la pacificación de la sociedad.
En Occidente, la transformación se lleva a cabo con lentitud entre el siglo XII y los siglos XVII o XVIII.
¿Cómo se verificó ese cambio plurisecular? Primero existía un amplio territorio con muchos castillos o feudos donde las relaciones entre los individuos son bastante frágiles, espaciadas; las obligaciones y tareas cotidianas de la mayor parte de los guerreros y los campesinos no exceden los límites de una reducida comarca.
Lentamente, entre la diversidad de castillos y feudos empiezan a destacarse algunos señores que por medio de batallas brillantes y victoria tras victoria llegan al acaparamiento de tierras y alcanzan una  mayor hegemonía sobre los otros guerreros de una comarca mayor. Por la enorme cantidad de bienes y especulaciones que concentran, los castillos de estos señores empiezan a volverse verdaderos albergues para muchísimos individuos: van volviéndose Cortes.
Los sujetos que se encuentran ahí buscando nuevas posiciones, ya han perdido su privilegio e independencia. Prevalecen los guerreros fatigados y desventurados que no tienen ya la potestad de los otros guerreros cabecillas y juiciecillos que siguen habitando y dominando soberanamente sus propios feudos y señoríos.
Así fue cómo empezaba a gestarse una evolución que llevaría después a la nobleza a integrarse en la Corte y a renovar constantemente su comportamiento en el sentido de un refinamiento, tanto cultural como de evolución en la civilización que estaba por manifestarse en siglos venideros.

Este poder cortesano significaba para sus funcionarios, y para sus dignatarios y súbditos, e incluso para los mismos príncipes, una reglamentación rígida de la conducta, una visión a largo plazo más intensa y disciplinada. Las reglas de ceremonial y de etiqueta muestran con claridad esta exigencia. La razón es sencilla: de los caciques y su pequeño séquito (solo ellos) dependen infinidad de asuntos cruciales para todo el territorio sometido; cada paso, cada actitud, puede tener consecuencias graves


Citaremos como ejemplo anecdótico que en la Corte, en el trato con la Señora quedaban prohibidos los actos brutales y los brotes ardientes pero como el caballero cortesano era todavía un guerrero y su vida una larga e inflexible curso de retos y contiendas, se producían altercados y retos entre contendientes de territorios circundantes donde ponían a prueba su valor e hidalguía. Aún así el predominio de las reacciones conflictivas impedía el paso a la restricción desbravadora de esos ánimos belicosos.
En la raíz del dilatado proceso, las relaciones de la nobleza y la burguesía, tal como aparecen en las primeras Cortes, son todavía casos aislados e insólitos; la dependencia recíproca entre la nobleza y la burguesía es todavía demasiado débil, por no decir quiméricas.
Las clases “nobles” no sienten todavía una gran amenaza social por parte de las clases más bajas; la misma burguesía aún no ha empezado a rivalizarles en  funciones o renombres. Los nobles aún tienen la tierra y la espada. “Son gente de horca y cuchillo”.


Definitivamente, en el siglo XV, y mayormente durante el XVI, se precipita la conversión de los guerreros en cortesanos. La nobleza, o por lo menos una parte de ella, necesitaba del rey porque la creciente formación de prerrogativas “Reales”, había destruido la función del guerrero libre y emancipado, al cual en una evolución de creciente agobio monetario, el sólo ingreso del producto de sus tierras (si lo contraponemos con el grado pecuniario que alcanzó la ascendente burguesía) no le avalaba su subsistencia cotidiana ni, por asomo, la coexistencia social y el prestigio de la nobleza como clase dominante frente a la pujanza de la burguesía.
Bajo esa presión, una parte de la nobleza se trasladó a la Corte , donde estaba seguro de encontrar refugio, y se vinculó al rey. Sólo la vida en la Corte, le abría al noble el acceso a nuevas oportunidades económicas, a una regeneración de su prestigio y seguir como poder dominante.

El ganar dinero en una actividad comercial sería desprenderse de su nobleza, degradarse frente a ellos mismos y frente a los otros. Evidentemente su hendidura entre la burguesía, el carácter de su nobleza, la conciencia de ser miembros de las clases preponderantes, era lo único que le daba sentido y guía a su vida.
El deseo de conservar su prestigio clasista, y "diferenciarse" de los otros era superior al de enriquecerse y acumular dinero.
“El Libro del Cortesano” (en italiano: Il Cortesano) es un libro de cortesía escrito por Baldassare Castiglione en el transcurso de varios años, comenzando en 1508 y publicado en 1528, justo antes de su muerte. Se ocupa de la constitución de un perfecto cortesano y, en su última entrega de una dama perfecta.
El Libro del Cortesano permanece como el relato definitivo de la vida de la corte en el Renacimiento. Debido a esto, se considera una de las obras renacentistas más importante.

 Valladolid, de lágrimas sois valle,
y no quiero deciros quién las llora,
valle de Josafat, sin que en vos hora,
cuanto más día de jüicio se halle.

Pisado he vuestros muros calle a calle,
donde el engaño con la corte mora,
y cortesano sucio os hallo ahora,
siendo villano un tiempo de buen talle.

Todos sois Condes, no sin nuestro daño;
dígalo el andaluz, que en un infierno
debajo de una tabla escrita posa.

No encuentra al de Buendía en todo el año;
al de Chinchón, sí, ahora; y el invierno
al de Niebla, al de Nieva, al de Lodosa.
                                Luis de Góngora y Argote, (Valladolid, de lágrimas sois valle)

EL CRONICÓN DE BOB












































viernes, 26 de mayo de 2017

EL ESTUDIO GENERAL DE PALENCIA


LA PRIMERA UNIVERSIDAD ESPAÑOLA - PALENCIA



    Dicen que la Universidad de Salamanca es la segunda más antigua de España,ya que la PRIMERA fue la de PALENCIA, aunque esta actualmente no existe.
   El Rey Alfonso IX de León, en 1218 acordó que en la Universidad de Salamanca se estudiase el grado de ESTUDIOS GENERALES y este acto fue con la ocasión de imitar a su sobrino ALFONSO VIII de Castilla, que ya había creado otro "STUDIUM GENERALE" en Palencia, en 1208, aunque existen dudas si fue en este año ó en 1209, es decir hace 808 ú 809 años que comenzaron los ESTUDIOS UNIVERSITARIOS EN PALENCIA.

   Este articulo no pretende ser únicamente un panegírico al "Studium Generale" que surgió en Palencia, aunque no por ello hemos de olvidar una realidad histórica innegable, de la que conocemos menos de lo que quisiéramos.
Nos situamos en la  Palencia de la Edad Media, momento en el que nace el Estudio General.y así veremos el despertar de la ciudad en torno al S.XI. Observamos cómo va organizándose el espacio urbano primitivo hasta llegar a la gran expansión del S. XV, cómo sus habitantes van configurando una población principalmente de mercaderes centrados en la industria textil y donde el peso de la aristocracia será mínimo frente al poder del verdadero señor de Palencia, el obispo, D. Tello Tellez de Meneses. Una ciudad que no crece exenta de tensiones políticas, primero entre el obispo y la autoridad municipal y más tarde con la creciente presencia de los corregidores reales. Por supuesto también hay tensiones sociales, con moriscos y judíos como principales protagonistas de las misma.
Posible emplazamiento del STUDIUM GENERALE
Plaza San Pablo.Finales S XIX

  El rey Alfonso VIII de Castillafue el más decidido impulsor de la ciudad, al concederle fueros y el primer concejo libre, y establecer entre los años 1208 a 1212, a instancias del Obispo D.Tello Tellez de Meneses, una obra educativa instaurando la que seria la primera Universidad de España denominada "Estudio General de Palencia", recibiendo la aprobación pontificia de Honorio III en 1221 y desapareciendo unas décadas más tarde. 


 Para las catedras de el STUDIUM GENERALE, el rey Alfonso VIII, hizo venir desde Italia y de Francia, varios sabios y doctos maestros, y así  completar las diversas cátedras de estudios que allí se proporcionaban.
 Los alumnos del STUDIUM GENERALE de Palencia salían con el título de licenciados en Teología y Artes, tras cursar los dos ciclos de enseñanza que existían: el Trivium (Gramática, Retórica y Lógica) y el Quadrivium (Aritmética, Geometría, Astronomía y Música).
  
 Según el historiador medievalista Gonzalo Martínez Diez, la institución palentina nace hacia 1180. Explica que la sabiduría se ha refugiado en las escuelas de los monasterios y en la catedral palentina. “No tenemos acto fundacional, pero sí argumentos más que de sobra”. En la vida de Santo Domingo de Guzmán se dice que en 1184 vino a estudiar al Estudio General de Palencia.

 La fundación del Estudio General de Palencia se remonta al siglo XII, como prueba el hecho de que Santo Domingo de Guzmán, creador de la Orden de los Dominicos, fuera uno de sus estudiantes en 1184. Entre 1222 y 1227 también Gonzalo de Berceo se formó en el Studium Generale de Palencia, fundado por el obispo don Tello Téllez de Meneses, a quien nombra en sus obras.

 En otro sentido se explica que D. Tello no pudo ser su fundador ya que 1208 al ser nombrado obispo solo tenía 30 años y la universidad llevaba existiendo más de 20 años.

  La Catedratica y amiga personal Dña M ª Jesús Fuente Pérez desarrolló una tesis, que según ella contradice la mayoría de las ideas acerca del origen, fundación y decaimiento de la primera universidad española. Apunta que había que poner la fecha 1212, como fecha fundadora, < porque en realidad ninguna, de todas las primeras universidades europeas, en cuyo contexto incluyó el "Estudio General de Palencia", tiene fecha exacta<
Imagen con figura relacionada con el STUDIUM GENERALE PALENTINO
Situado en la entrada de la Capital
Sello Obispo Palencia D. Tello Tellez de Meneses



 El rey Alfonso VIII de Castilla otorgó el reconocimiento oficial del Studium Generale de Palencia, destacándolo como centro de estudios superiores de excelencia y concediéndole una renta anual para su mantenimiento. Esto mismo ya había comenzado a suceder en Europa con otras instituciones de prestigio similares como Bolonia, Oxford, París o Cambridge.
  El fallecimiento de Alfonso VIII en 1214 contribuyó al declive del centro. El Estudio General palentino terminó por desaparecer sin llegar a recibir el calificativo de ‘universidad’ y en competencia de las universidades de Salamanca y Valladolid. No obstante, constituyó un precedente que serviría de ejemplo a otras universidades históricas como la de Sevilla, la de Girona, la de Alcalá de Henares o Valencia. 

 Con el calificativo de ‘universidad’ la primera que actualmente subsiste es la de Salamanca, por lo cual esta podría considerarse la primera facultad de España en sentido riguroso.
 El mismo Urbano IV alababa la calidad de la enseñanza impartida en Palencia. Según el papa, el Studium Generale “instruía a los incultos, volvía virtuosos a los débiles y su generosa cultura inculcaba los principios generales de la cultura”.
Monumento dedicado a la PRIMERA UNIVERSIDAD DE ESPAÑA
PLENCIA



EL CRONICÓN DE BOB


                                                           Mayo 2017








domingo, 2 de abril de 2017

COMUNEROS DE CASTILLA

LOS COMUNEROS - ¿PRIMERA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA?


Ahora que nos acercamos al IV Centenario de la muerte del Cardenal Cisneros (1517-2017), acaecida en Roa de Duero ~Burgos~ un 8 de Noviembre de 1517, llega a mi mente las gestas de este Ilustre hombre de Castilla y de nuestra Patria. Otro de mis recuerdos es para las queridas tierras palentinas púes tan insigne personaje tuvo sus raíces familiares en el municipio de Cisneros en Tierra de Campos –actual provincia de Palencia– que es el solar de la casa paterna de Gonzalo Ximénez de Cisneros, que nació en Torrelaguna-Madrid- en 1436. Y como no, nos aproximamos a las fechas históricas de la BATALLA DE VILLALAR  (23 de Abril de 1521) que transcurrió hace 496 años...casi medio siglo ya.

En 1506 es nombrado REGENTE DE CASTILLA y Preside el Consejo de Regencia de Castilla a la muerte del Rey Felipe el Hermoso. La Reina Isabel había muerto en 1504.

En 1507 es nombrado Cardenal, con el título de Santa Balbina, e Inquisidor General de Castilla.

En 1509 participa personalmente en la Conquista de Orán y organiza eclesiásticamente los territorios conquistados.

En 1516 Asume la segunda Regencia a la muerte del Rey Fernando de Aragón.

Hombre de compleja personalidad, fue desde fraile mendicante e inquisidor, guerrero que luchó en Orán hasta político defensor de la idea del Estado al servicio del bien común y no del "capricho y arbitrariedades personales del monarca".



Este relieve del Cardenal Cisneros fue realizado por Felipe Bigarny


 Las dos coronas, la de Castilla y la de Aragón, habían quedado unidas por los Reyes Católicos, por lo que la heredera de los reinos era Juana de Trastámara, conocida también como "Juana la loca". Pero su perturbado ánimo le impedía recibir la herencia, y languidecía encerrada en Tordesillas como una de esas princesas de los cuentos, abandonada por todos. Díriase que el anatema de D.Pedro I de Castilla "EL TRAICIONADO", Monarca de la Casa de Borgoña,asesinado por su hermano "bastardo" Enrique de Trastámara, la persiguiera.

"El reino antes que el rey", con este grito se levantaron los comuneros contra el emperador Carlos V, un crío de 16 años a quien la reina Juana apenas conocía. El heredero había nacido en Gante creció en Flandes, y era esa lengua, el holandés, la única que manejaba con soltura. El príncipe no podía, literalmente, cerrar la boca, porque las mandíbulas no le encajaban, se conoce este defecto físico como "Prognatismo". Cuando se hizo mayor se dejó barba para disimular el defecto, pero ese gen travieso del prognatismo lo legó a sus sucesores.
Por derecho, le correspondían los reinos de sus abuelos españoles a Carlos pero para cuando su madre muriese, pues era Juana, por muy loca que estuviera, la verdadera heredera de los mismos. Los cortesanos flamencos no estaban, sin embargo, por la labor de esperar, así que desoyeron las súplicas del regente Cardenal Cisneros y proclamaron rey al joven Carlos I dos meses después de la muerte de Fernando el Católico.
Carlos I de España y V de Alemania
en su juventud

  El 23 de Enero de 1516 moría el rey Fernando. A partir de entonces, Carlos comenzó a pensar en tomar el título de "Rey", aconsejado por sus consejeros flamencos. Esta decisión no era bien vista en la Península. El Consejo de Castilla le envió una carta el 4 de Marzo en la que le pedía que respetase los títulos de su madre, ya que «aquello sería quitar el hijo al padre en vida el honor». Pero diez días después las honras fúnebres por el rey Fernando terminaron con gritos de: "Vivan los católicos reyes doña Juana y don Carlos su hijo. Vivo es el rey, vivo es el rey, vivo es el rey"
  Tras la muerte del rey Fernando, el poder en Castilla debía quedar en manos del Cardenal Cisneros, pero inmediatamente el embajador del Príncipe, Adriano, deán de Lovaina, expuso que disponía de poderes firmados por don Carlos encargándole el gobierno del reino hasta su llegada. Cisneros se negó a aceptar los poderes de Adriano, alegando el testamento de doña Isabel, que además de organizar el gobierno en nombre de la reina Juana negaba expresamente a los NO naturales del reino la posibilidad de ejercer oficios en él, pero para solventar las diferencias decidieron pedir la opinión de don Carlos.
  Don Carlos respondió el 14 de febrero en una carta dirigida al Presidente y Consejo de Castilla indicando que el gobierno debía ejercerse como lo había dispuesto el Rey Católico, quedaba por tanto Cisneros como único gobernante, aunque se mantenía la posición de preeminencia del Deán de Lovaina, que continuó viviendo con el cardenal, asistiendo a todas las juntas y firmando, ahora en calidad de embajador, pero este respaldo no evitó que desde Flandes se enviaran más embajadores, primero a Charles de Poupet, señor de La Chaulx y luego a M. Amerstoff, con el fin de «aconsejar» al cardenal sobre los asuntos de gobierno, aunque el viejo franciscano supo en todo momento mantener su autoridad y prerrogativas sin consentir imposiciones de los «embajadores» flamencos.
  En febrero de 1518 el rey Carlos I se presentó en Valladolid ante las Cortes de Castilla rodeado de asesores flamencos y sin casi ser capaz de hablar castellano; causó una pésima impresión. El reino llevaba muchos años de inestabilidad a causa del vacío de poder provocado por la incapacitación de la reina Juana I, por la temprana muerte de su marido Felipe de Borgoña, por las dos regencias del cardenal Cisneros y por la regencia del antiguo rey consorte: Fernando el Católico.                                                                    Los integrantes del Consejo de Castilla deseaban un monarca dotado de una "autoritas" incontestable. Por el contrario, éste rey de solo 17 años se dedicó a organizar torneos hasta conquistar a la viuda de su abuelo Germana de Foix. Por cierto que la boda entre Fernando y Germana de Foix tuvo lugar en Dueñas -Palencia- donde Fernando se casó por poderes en una ceremonia que tuvo lugar en el palacio de los condes de Buendía,(hoy en día semiderruido) en la citada villa de Dueñas el 18 de marzo de 1506. El matrimonio se consumaría en Valladolid días después.
 Es significativo que en Dueñas fuera donde Fernando vio por primera vez a su anterior esposa Isabel y donde, posiblemente, se casaron en secreto (algo hay de leyenda en ello y que en Valladolid fuera donde tuvo lugar aquella ceremonia oficial). Por ello Dueñas y Valladolid estaban íntimamente unidas al recuerdo de su matrimonio con Isabel la Católica.                                                                                                              Comenzó Don Carlos a repartir los principales empleos del reino entre amigos flamencos sin experiencia alguna, ni política ni administrativa, dejando de lado la nobleza "castellana y española" y lo que causó especial perplejidad fue que el trascendental cargo de arzobispo de Toledo (y Primado de España) se le encomendara a un flamenco de 20 años. Muy pronto, los predicadores de las órdenes religiosas se convirtieron en los portavoces del descontento por la actitud del rey y de su séquito; aparecieron clavados pasquines con textos como el siguiente: “Tu, tierra de Castilla, muy desgraciada y maldita eres al sufrir que tan noble reino como eres, sea gobernado por quienes no te tienen amor”.
  
 Esto hizo que el descontento anidara en el pueblo, y la gente que vivía emancipada y unilateral fuera más estrechamente gobernada por el gobierno del rey Carlos. 
 Para más disloque, en 1519,el rey aspiró a la candidatura de ser emperador de Alemania, y se necesitaba mucho dinero para ser elegido. Finalmente  la elección costó un millón de florines de oro  En dicha candidatura aspiraron también los monarcas más poderosos de Europa como Francisco I de Francia o Enrique VIII de Inglaterra. 
 El rey en la urgencia de conseguir dinero, reunió a las cortes castellanas en La Coruña, para que le dieran dinero. Estas Cortes se negaron, pero el rey astutamente sobornando y con ayuda de sus consejeros, amenazando políticamente a algunos de ellos junto con intimidaziones veladas, obtuvo 400.000 ducados. 
Las Cortes castellanas estaban enojadas con el rey, y aquello fue la chispa que prendió en el polvorín castellano, casi toda Castilla se levantó al año siguiente contra el rey. 



 En primer lugar señalaremos que el movimiento fue un movimiento general y no un asunto exclusivo de castellanos como se cree habitualmente. Había en él como ya hemos dicho, andaluces, extremeños, murcianos, navarros. leoneses. gallegos. asturianos, etc. Cierto es que los castellanos ejercieron el papel principal y dirigieron el movimiento.                            El sector más perjudicado en su desarrollo por el poder imperial fue el de la burguesía naciente, y fundamentalmente la urbana. 
 Se puede afirmar que siguiendo la historiografía de los acontecimientos,no fue una revuelta de castellanos contra extranjeros que ocupaban cargos públicos. Fue una lucha contra el sistema imperial en su conjunto. una revolución burguesa


La mayor parte de las Comunidades de Castilla, ciudades de la zona centro del reino (Segovia, Toledo, Salamanca…) se revelaron contra la autoridad del rey.
Las causas principales de esta revuelta fueron:
  • Carlos había gastado el dinero de los nuevos impuestos para ser elegido Emperador Alemán.
  • Carlos abandonó las ganas por aprender el idioma y respetar las leyes del reino
  • La burguesía tenía miedo a regresar a una política tradicional, exportar la lana en bruto a Flandes y que esto provocase la disminución de la artesanía textil castellana.
  • La aristocracia, por su parte, veía una humillación que el rey entregase la administración del reino a sus consejeros flamencos. También la sustitución para liderar el reino en su ausencia, dejando al mano a Adriano de Utrecht como gobernador.
 Cuando Carlos abandonó Castilla, para dirigirse hacia Aquisgrán, para recibir la Corona Imperial, la ciudad de Toledo comenzó su revuelta extendiéndose por el resto de ciudades.La ausencia del Monarca fue la señal del levantamiento general, que se verificó en las principales Ciudades casi en el mismo día, como si para ello se hubieran concertado. Y era natural que así sucediese; porque siendo, comunes los agravios, y habiendo visto desatendidas "las justisimas quexas", llevadas á oídos del Monarca con sumisión y respeto no pudieron al verlo partir reprimir su enojo por más tiempo
En Febrero de 1520, estalló Castilla el levantamiento COMUNERO, encabezados por Juan de Padilla, Juan Bravo y Francisco de Maldonado, produciéndose hechos similares en otras ciudades Castellanas. 


 El 21 de Agosto de 1520, las tropas del rey incendiaron Medina del Campo, y esto provocó que los Comuneros crearan la Santa Junta en Ávila de gobierno rebelde, que exigía la retirada de los impuestos aprobados en Cortes, el respeto a las leyes del reino y la marcha de los consejeros flamencos.Muchas ciudades y villas que hasta entonces no habían tomado partido, se unen a Toledo y a la Comunidad: Palencia, Zamora, Cáceres, Badajoz, Sevilla, Jaén, Ubeda, Baeza, etc.
 En septiembre toman Tordesillas,los Comuneros,  lugar del encierro de la reina madre, conocida como Juana la Loca,la madre de Carlos I, que, simpatizando con los líderes Comuneros pero esta descartó sumarse a la revuelta contra su hijo, seguramente por su delicado estado de salud y a pesar del trato que había recibido de este.

 Como apunte curioso y dada mi afinidad con Palencia y su provincia, señalaré que el día 23 de Enero de 1521 el obispo Acuña, con sus fuerzas, comienza a sitiar la población palentina de Magaz de Pisuerga, llegando a Frómista el día 1 de febrero. Cita esta población de Magaz D.Ricardo Becerro de Bengoa en su obra " DE PALENCIA A LA CORUÑA" textualmente: > En 1520 se alzaron los comuneros palentinos, quemaron el palacio y torre de los obispos en Villamuriel, entregaron la mitra de Palencia al obispo Acuña, tomaron con él los castillos de Valdepero, Monzón y Magaz y fueron muchos de ellos decapitados, cuando volvió el Emperador -Carlos V.< 


Obispo de Zamora Antonio Acuña
El "Cuarto Comunero"

 Destaquemos que entre los meses de enero a marzo de 1521, la comarca de Tierra de Campos resultó devastada por el obispo Acuña. Su misión únicamente consistía en conseguir capital efectivo para la causa comunera. Montó una tropa  de 4.000 peones y 400 lanzas, y estableció su cuartel general en Dueñas pasando acto seguido a Palencia. Con su llegada contribuyó a robustecer el levantamiento comunero en Palencia y generó un impactante movimiento antiseñorial que atemorizó sobremanera a los nobles y terminaron por tomar partido, de manera definitiva, del lado Imperial.
  Los saqueos de Acuña tuvieron lugar en localidades como Frechilla, Fuentes de Valdepero, Becerril, Paredes, San Cebrián, Cervatos, Carrión, Villalcázar, Piña, Amusco, Támara y Astudillo, Magaz, Villamuriel, Tariego, Monzón,Cordobilla, Frómista,etc, CEVICO DE LA TORRE, que en tiempo de las Comunidades era señorío de don Rodrigo Manuel, y tuvieron que pagar 100 ducados de oro como contribución de guerra por su apoyo al movimiento comunero.
  Este Obispo "conocido como el ~~cuarto comunero ~~ y además significado cabecilla de la rebelión" con GRANDES ansias de notoriedad y poder, se destacó en sus algaradas y ataques por localidades de "Tierra de Campos".

 Al principio la cosa fue bien para los Comuneros, pero Carlos operó con inteligencia atrayéndose a la nobleza castellana, a la que otorgó cargos importantes, y otorgando el perdón en las ciudades castellanas que volvieran al redil, después de la batalla de Villalar que fue cuando el ejército comunero cayó derrotado por el ejército real y la resistencia cesó por completo. excepto Toledo que fue dominado en 1522. 
Busto de Fco. Maldonado en Salamanca

Estatua de Juan Bravo en Segovia

Retrato de Juan de Padilla

  Nos situamos en el 23 de Abril de 1521. Al llegar a las inmediaciones del pueblo de Villalar (Valladolid) el ejército comunero debió de prepararse precipitadamente para el combate pues la caballería del Condestable del Emperador ya alcanzaba a su retaguardia. Padilla trató de fortificarse en el pueblo, colocando en sus calles los cañones.                         Los cansados soldados fueron fácilmente derrotados por los jinetes, produciéndose una auténtica masacre. Ante la desbandada, Padilla y cinco escuderos hicieron una carga contra la caballería imperial al grito de «Santiago y libertad»; pero tanto ellos como el resto de capitanes comuneros que luchaban fueron capturados por los imperiales. Se argumenta por historiadores militares que Juan de Padilla "cometió un gran error táctico"
  Tras la batalla perdida por los Caudillos Comuneros, se produjeron los siguientes hechos,antes de ser ajusticiados el 24 de Abril . Cuando el pregonero se encontraba leyendo la siguiente sentencia Imperial: “Esta es la justicia que manda hacer Su Majestad y su condestable y los gobernadores en su nombre a estos caballeros: mándalos degollar por traidores…” El condenado Juan Bravo le interrumpió gritando: “mientes tu y aún quien te manda decir; traidores no, más celosos del bien público si, y defensores de la libertad del reino”. Entonces Padilla intervino: “Señor Juan Bravo: ayer era día de pelear como caballeros, y hoy de morir como cristianos”
  Llegaron en esto al lugar del suplicio , y allí entrambos amigos se disputaron la honra de morir antes por la libertad: "'degüéllenme á mí primero , gritaba enternecido Juan Bravo, porque no vea la muerte del mejor caballero que queda en Castilla:" y así fue hecho. Después llevaron á Padilla á la picota , y al ver á su amigo sin vida : » ¿ahí estáis vos, buen caballero?» dixo con profundo dolor ; y rogó al verdugo que le apresurase la muerte. 
 Esta derrota significaba el inicio del absolutismo en Castilla y la derrota final de la lucha de los comuneros.
Pza Mayor de Villalar de los Comuneros  Monolito conmemorativo

  
 La victoria de Villalar supuso el triunfo del absolutismo monárquico y la futura       fidelidad castellana a la Monarquía que no se rompió ni tan siquiera con el cambio dinástico y la guerra de sucesión. 
 Esta fidelidad trajo consigo la casi sumisión de las instituciones castellanas como las Cortes a la persona real (durante el reinado de Carlos II no se convocaron ni una vez) pero también ventajas como el establecimiento de la Corte en medio de ambas Castillas. 
 El 16 de julio de 1522, Carlos I regresó a España e instaló su corte en Palencia. Con ello, la represión contra los ex-comuneros se intensificó hasta que a finales de octubre se trasladase a Valladolid donde promulgó el Perdón General el 1 de Noviembre de 1522, dando la amnistía a 293 comuneros, y terminando con la persecución.                   

 Castilla fue el corazón del Imperio, aquello que soportó el peso de las guerras en sangre y dinero (seguida por el Reino de Nápoles), lo cual creo recelos frente a los foralistas del Reino de Aragón y a ese odio Castilla-Aragón (más bien Cataluña).

 Leyendo a D.Gregorio Marañón en sus consideraciones sobre la sublevación Comunera, llegamos a la conclusión de que fue ante todo una "algarada feudal", ya que representó el último intento de la Castilla feudal, medieval, para mantener sus privilegios, frente al poder Real absoluto, unificador del país. Así pues "Los Comuneros fueron vencidos y con ellos el feudalismo de Castilla".

  De todo lo anteriormente relatado, me queda una sospecha al interpretar sí esta fue la "primera guerra civil española-castellana y/o fue lo históricamente considerado el conflicto que se produjo entre los partidarios del rey Pedro I de Castillael Cruel para la nobleza o el Justiciero para el pueblo llano, y los partidarios de Enrique II de Castilla, el Fratricida

EL CRONICÓN DE BOB
ABRIL 2017






martes, 29 de noviembre de 2016

La Reina Isabel II de España y sus negocios "EN VIAS"

EL REINADO DE ISABEL II Y LOS FERROCARRILES DEL NORTE
ESTACIÒN DEL PRINCIPE PIO
MADRID
España atravesaba momentos de enorme crisis económica, la reina ISABEL II, cuya esplendidez personal estaba fuera de toda cuestión, dispuso que se enajenasen bienes del real patrimonio para el socorro de la nación; el líder republicano, Emilio Castelar, en el artículo periodístico titulado “El rasgo”, (Nota 1), declaró que en realidad Isabel II, agobiada por las deudas, se reservaba un 25% del producto de la venta de unos bienes que, en su mayor parte, no eran suyos, sino de la nación.
La familia Real, en MADRID, era poseedora de grandes extensiones de propiedades y entre ellas los terrenos colindantes al Alcázar o Palacio Real, ósea situándonos en los Jardines de Sabattini, y mirando al fondo, el Campo del Moro, hasta la totalidad de “La Casa de Campo”, Paseo de la Florida, la Rosaleda del Parque del Oeste, el Parque de la Montaña de Príncipe Pío, etc.
 Existía un binomio de conceptos, en aquella época, (finales del Siglo XIX) entre lo que era considerado como Patrimonio Nacional (del pueblo) y Real Patrimonio (de los soberanos).
Madrid por los años de 1877 contaba con una población de 397.816 habitantes; (en 1930 ascendían sus habitantes a 952.832).
PAISAJES MADRILEÑOS  EN 1836 (LAS CIBELES AL FONDO IZDA)

Durante el “bienio 1854-1856”, surgió una legislación que era de carácter liberal, dado el entendimiento político de los generales Espartero y O´Donell trayendo con ello el auge de la economía madrileña. Ciñéndonos al contenido de los nacientes ferrocarriles, expondremos que en 1855 ya apareció la Ley de Ferrocarriles, que invitaba a la inversión de capital extranjero.
¿Qué mejor ocasión para la Soberana en particular y para la imagen de la Corona en general que crear una mejora en la modernización de las comunicaciones del reino?? ¿Y dónde colocar la Gran Estación de Ferrocarril que, aunque se dirigiese hacia la frontera francesa por Irún, transitase por terrenos “Reales”, que “graciosamente la Reyna cedía su uso y disfrute” a sus súbditos?
La Soberana tenía “derecho al veto”, sobre las decisiones que tomasen sus Ministros, así pues, era bien sencilla la decisión, o las obras de ferrocarril y su estación de cabecera se asentaban en terrenos de sus “Reales ganancias” o NO se edificaban las obras pertinentes.
El lugar que más superficies de, campos prados, campiñas y un largo etc., cumplían esas condiciones eran los términos periféricos de la MONTAÑA DEL PRINCIPE PÍO, y sus terrenos aledaños.
Cuadro de "La montaña del Principe Pío y su palacete
Para describir someramente la pretérita montaña del “Príncipe Pío”, tal vez lograríamos imaginarla colocándonos en el antiguo “cuartel de la montaña” que estuvo ubicado, donde hoy en día se haya el Templo Egipcio de DEBOD.
Conseguiríamos asentar esta inmensa posesión al final del primer tercio del Siglo XIX, que pertenecía al Real Patrimonio y que estaba cedida por el rey en “usufructo” al serenísimo infante D. Francisco”, aportando para ello algunos datos históricos.
A mediados del Siglo XVII y tras haber pertenecido, hasta 1613 a la Corona, fueron pasando luego a otras personas nobles entre ellos al denostado “Duque de Lerma”. Los citados terrenos pasan a manos de Francisco de Moura  y Melo-Tercer Marques de Castel Rodrigo-, quien compró la famosa colina del Príncipe Pío.
Este Marques mandó construir un palacio donde hoy se encuentra la estación de ferrocarril. antes de que la finca la heredara su hija Leonor quien, al morir sin descendencia, se la dejó a su hermana Juana, desposada con Guillermo Pío de Saboya, príncipe de San Gregorio, de donde tomó el nombre con el que ha llegado a nuestros días.
Solo nos vamos a permitir el lapso de rebasar la propia montaña para echar un vistazo a la estación hoy conocida como Príncipe Pío y que se encuentra un par de cientos de metros más al oeste del montículo, (Cuesta de San Vicente).
La montaña del Príncipe Pío de Saboya ocupaba en un principio más metros cuadrados que los que hoy tiene, muchos más. Todo lo que hoy es el parque del Oeste, la Florida, el barrio de Argüelles, Moncloa…,  y como no, la explanada donde se encuentra emplazado el Templo de Debod, y su parque adyacente.
A finales del siglo XVIII Carlos IV decide adquirirla y hacerse con el palacio, las huertas, las tierras, el palomar, la casa de vacas, las fuentes, la propia montaña y unos jardines muy aparentes colocados en terrenos a distintos niveles. Para completar la operación el hijo -Fernando VII- “El Rey Felón”, le compra a Godoy la finca de La Moncloa, convirtiendo las dos posesiones en una zona de recreo que llamó Real Sitio de la Florida.
En 1854 se otorgó a la Compañía de Ferrocarriles del Norte la realización de la línea que debía comunicar Madrid con Francia y el Cantábrico. Con este fin, se crearon dos años más tarde hasta tres sociedades diferentes a petición de los hermanos Pereire, barajándose varias ubicaciones posibles para su estación de cabecera, desde Chamberí a las cercanías de la actual plaza de España, en los altos de la Montaña del Príncipe Pío.
Finalmente se construyó al pie de la misma, junto a la glorieta de San Vicente y el paseo de La Florida; pasando las vías por detrás de la ermita de San Antonio para cruzar el río Manzanares por el llamado Puente de los Franceses, que se levantó entre 1860 y 1862. Sin embargo, la estación siguió instalada en edificios provisionales, hasta que por R.O. de 27 de noviembre de 1876 se confirmó su emplazamiento; realizando un primer proyecto el ingeniero Enrique Grasset el año siguiente, aunque las obras se iniciaron sólo en 1879 según un segundo proyecto de los ingenieros franceses Biarez y Ouliac , que todavía fue complementado en 1883 por un tercer proyecto de Mercier con el ya citado Grasset para cubrir las vías con la espectacular cubierta de hierro y cristal que todavía hoy contemplamos, no terminándose los trabajos hasta 1888.
LA REINA ISABEL II DE BORBÓN

El origen de esta estación está muy vinculado con la línea Madrid- Irún. Entre los años 1845 al 1855 se llevaron a cabo una serie de proyectos para comunicar Madrid con el País Vasco y la frontera francesa. Vizcaya mostraba un gran interés en la construcción de un ferrocarril que la comunicará con Madrid, debido a que su actividad siderúrgica estaba en auge y necesitaba de la existencia de medios de transportes fiables a Madrid.
La aprobación de sociedades de crédito en el año 1856, con el consiguiente auge del Banco Hipotecario. La línea Madrid- Irún se crea como la arteria principal de una red industrial, que tenía como objetivo facilitar a Madrid carbón barato para que la ciudad pudiera crear una importante industria. Además, se pretendía dar servicio a un gran número de viajeros y abastecer a Madrid de algunos productos alimenticios, tales como la harina, pescado, carne, etc. En este mismo año se les concedió el ramal (por tierras palentinas) de Venta de Baños a Alar del Rey, que tendría continuidad hasta Santander con un ramal a las minas de Barruelo de Santullán, relacionando así el ferrocarril, las minas de carbón y un puerto del Cantábrico con la fábrica de gas de Madrid.
Debido a la competencia de la MZA (Ferrocaril con recorrido Madrid, Zaragoza, Alicante) para conseguir todas estas concesiones, los Pereire ** tuvieron que forzar la rebaja en las subvenciones del Estado para cada línea, puesto que las concesiones se daban según quien rebajase más el tipo de subvención anunciado. ** (Los hermanos Pereire (Émile e Isaac) fueron unos financieros franceses de origen portugués y de religión judía, muy destacados en el proceso de desarrollo capitalista del siglo XIX. En España, tuvieron una importante intervención en el desarrollo de los ferrocarriles (Caminos de Hierro del Norte de España), el gas (Gas Madrid) y los seguros (La Unión y el Fénix).
De esta manera la Estación está en funcionamiento en junio de 1861, estando conectada con la línea del Escorial. Las complicadas circunstancias políticas que existían en España, con las Guerras Carlistas, retrasaron la apertura de toda la línea Madrid-Irún, hasta 1876, lo que explica que la Estación mantuviera estas instalaciones provisionales durante tanto tiempo. El aumento del tráfico evidenció la circunstancia de que la Estación era pequeña. En el año 1886 se construyó una línea de circunvalación que rodeaba Madrid por el sur y unía las redes del norte con las del sur, además de conectar las terminales (Atocha, Delicias, Norte).
Como resumen señalaremos que el primer tendido ferroviario se regula en 1844 por ley, el gobierno concedía concesiones a empresas españolas o extranjeras, pero tuvo escaso éxito y solo se habían construido dos tramos. Existían dos problemas: el técnico y el financiero. Ante la situación financiera, se elabora la ley de 1855 que establecía dos grandes ventajas: Se garantizaba una rentabilidad a los capitales invertidos y el dinero que necesitaba el estado para esta inversión debía salir de las desamortizaciones.
Ley de sociedades bancarias. El ahorro en España era escaso, lo que generaba la agricultura y el dinero a invertir iba siempre a comprar títulos de deuda y tierras, el sector privado apenas conseguía dinero. En 1856 se reorganiza el sistema financiero y se regula por ley el sector, permitiéndose la creación de Sociedades Anónimas de Crédito que invertirán en el ferrocarril. Igualmente se aprobó la ley de Banca. Se transformará el antiguo banco de San Fernando en Banco de España.
Así fue parte del tránsito de una sociedad estamental a una clasista y de nueva burguesía, durante el reinado de Isabel II. La nobleza mantiene sus riquezas, y su ascendiente social que en parte fue restada en sus privilegios, pero eso sí mantiene su significación como clase dirigente, y obligada a compartirla con la burguesía “del negocio de las desamortizaciones”.                  
EN CONCLUSION
Con un castellano defectuoso, un francés (la lengua de la realeza) que nunca llegó a dominar, los primeros elementos de geografía y algo de aritmética -«con un poder desmesurado, con escasas luces y sin ninguna experiencia, Isabel 11 fue proclamada reina de España unos días después de cumplir catorce años, el 24 de octubre de 1843.
Uno de los errores de juicio político más gruesos de la época en la medida en que subordinaba decididamente el destino personal (e implícitamente político) de la Reina a los intereses moderados frente a cualquier otro interés, fue el incluir el interés del Real Patrimonio en su propio beneficio.
Isabel 11 murió tres años más tarde, el 9 de abril de 1904, en el exilio de un palacio semidesierto en París que gobernaba, haciendo economías, un oscuro aventurero de origen astro-húngaro.

El Cronicón de Bob
Noviembre 2016


Nota 1.-
“El rasgo”, de Emilio Castelar
Los periódicos reaccionarios de todos los matices nos han atronado los oídos en estos últimos días con la expansión de su ruidoso entusiasmo, de sus himnos pindáricos; verdadero "deliriums tremens" de la adulación cortesana. Según ellos, no la casta Berenguela, ni la animosa María de Molina, ni la generosa Sancha, ni la grande Isabel, ni Reina alguna desde Semíramis hasta María Luisa, han tenido inspiración semejante a la inspiración que registrarán con gloria nuestros anales y escribirán con letras de oro los agradecidos pueblos en bruñidos mármoles.
Vamos a ver con serena imparcialidad qué resta, en último término, del celebrado rasgo. Resta primero una grande ilegalidad. En los países constitucionales el Rey debe contar por única renta la lista civil, el estipendio que las Cortes le decretan para sostener su dignidad. Impidiendo al Rey tener una existencia aparte, una propiedad, como Rey, aparte de los presupuestos generales del país, se consigue unirlo íntimamente con el pueblo. 
Hace mucho tiempo que se viene encareciendo cuánto podían servir para sacar de apuros al Erario los bienes patrimoniales de la Corona. Y, sin embargo, nada, absolutamente nada se sacará ahora; nada. La Reina se reserva los tesoros de nuestras artes, los feraces territorios de Aranjuez, el Pardo, la Casa de Campo, la Moncloa, San Lorenzo, el Retiro, San Ildefonso: más de cien leguas cuadradas, donde no podrá dar sus frutos el trabajo libre, donde la amortización extenderá su lepra cancerosa. El Valle de Alcudia, que es la principal riqueza del Patrimonio, compuesto de ciento veinte millares de tierra, no podrá ser desamortizado a causa de no pertenecer a la Corona, y, según sentencias últimas, pertenece a los herederos de Godoy. En igual caso se encuentra la riquísima finca de la Albufera, traspasada por Carlos IV a Godoy en cambio de unas dehesas de Aranjuez y unos terrenos de Moncloa. Si después de esto se transmite a la Corona el veinticinco por ciento de cuanto haya de venderse, quisiéramos que nos dijesen los periódicos reaccionarios que resta del tan celebrado rasgo, qué resta sino un grande y terrible desencanto.
Los bienes que se reserva el Patrimonio son inmensos: el veinticinco por ciento, desproporcionado; la Comisión que ha de hacer las divisiones y el deslinde de las tierras, tan tarda como las que deslindan de los bienes del Clero; y en último resultado, lo que reste del botín que acapara sin derecho el Patrimonio vendrá a engordar a una docena de traficantes, de usureros, en vez de ceder en beneficio del pueblo. Véase, pues, si tenemos razón; véase si tenemos derechos para protestar contra ese proyecto de Ley, que, desde el punto de vista político, es un engaño; desde el punto de vista legal, un gran desacato a la ley; desde el punto de vista popular, una amenaza a los intereses del pueblo, y desde todos los puntos de vista uno de esos amaños de que el partido moderado se vale para sostenerse en un Poder que la voluntad de la nación rechaza; que la conciencia de la nación maldice. 
Emilio Castelar, en el periódico La Democracia, de 25 de febrero de 1865